
Sergio Anselmino
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| Texto: Perla Carolina Bollo |
EL ALMA DEL MUNDO
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"EL MAR TAMBIEN, ESTA VEZ, TAMBIEN EL MAR
EL VIENTO Y EL SOL Y TAMBIEN EL MAR
ESTA VEZ EL MAR TRASLADA Y SOSTIENE
DESPLAZA Y ACERCA
AYER POR TIERRA, HOY POR MAR
EL MAR TAMBIEN, ESTA VEZ TAMBIEN EL MAR
HACIA PENINSULA MITRE…"
Después de un año de preparativos nos encontrábamos navegando en el velero “Fortuna”: Rafael, Quique y Yuyo (de nacionalidad española), Moreno (de nacionalidad italiana), dueño del velero, Sergio, Federico y Yo (de nacionalidad argentina). El Alma del Mundo nos había unido en este viaje. El Alma del Mundo: está considerada la Primera Obra de Arte Global de la historia. Está formada por dos elementos fundamentales: la Esfera de la Tierra y los ocho vértices de un inmenso Cubo supuestamente inscripto en su interior, cuya diagonal que equivalente al diámetro del planeta, medirá 12.756 kilómetros. Los trabajos de esta escultura están consistiendo en la construcción de los ocho vértices o esquinas del antedicho Cubo, que serán descubiertos en los correspondientes ocho lugares o puntos tangentes a la superficie de la Tierra. Su forma será, como corresponde a los vértices de un cubo, la de un triedro o pirámide de tres caras. Los puntos de la superficie de la Tierra en que estas pirámides tríedicas serán descubiertas, se encuentran en las proximidades de las siguientes zonas: Isla de Cocos (Australia), y su antípoda Isla del Maíz (Nicaragua). Desierto de Kalahari (Botsuana), e islas Hawái (USA). Tierra del Fuego (Argentina) recientemente concluido, y Lago Baykal (República Buryata de la CEI). Galicia (España o Portugal), y su antípoda la isla Sur de Nueva Zelanda. A NAVEGAR
Después de haber superado inconvenientes de todo tipo y enfrentar largas horas de trabajo para organizar la expedición logramos embarcar y comenzar lo que tanto anhelábamos. Anunciamos el zarpe y vemos como nos alejamos del muelle. El canal nos recibió como me imaginé: un esplendido día de Diciembre se transformó en menos de diez minutos en un típico día de Tierra del Fuego, el viento comenzó a soplar y las ráfagas llegaron a 50 nudos. Escuchamos por radio que prefectura da el aviso de que se cierra el puerto por el fuerte viento. Nosotros continuamos con nuestra ruta. El Fortuna cargado comenzó a acomodarse para navegar. NESUNNO DORMO de Puccini interpretado por Pavarotti se adueña de los sonidos y encantadoramente se conjugaba con la singular destreza del Fortuna para navegar las frías aguas del Canal Beagle. Gigantes Albatros y Petreles acompañaban nuestro recorrido, delante nuestro ya se dibujaba la Isla Gable. Nos detuvimos unas horas en cercanías a la Isla Martillo a esperar a que el viento calme para poder continuar. Después de tres horas el viento amainó y el capitán dio la orden de seguir, y pudimos sentir con un inmenso placer que Moreno apagaba el motor, ya estábamos navegando a vela! La sensación de desplazarnos con la fuerza del viento y un silencio indescriptible, fue una experiencia nueva y maravillosa para mí! Llevábamos trece horas de navegación, se habían desplegado las estrellas y la noche nos recibía camino a Península Mitre. Moreno recorría incansable el velero era admirable ver como tenía todos sus sentidos atentos a todos y cada uno de los detalles y lo que acontecía afuera y adentro, lo cual nos daba tranquilidad. Nuestro rumbo estaba orientado hacia el Cabo Hall, hacia aquella zona estaba dispuesta la construcción del Vértice de Tierra del Fuego, en cercanías del Monte Pirámide. Amaneció cuando ingresábamos a Bahía Aguirre, nos dirigimos hacia el Cabo, en su costa el mar presentaba una constante onda que hinchaba el mar de una forma espectacular y peligrosa a la vez. Se toma la decisión de no desembarcar allí y buscar resguardo provisionalmente en la costa de Puerto Español a la espera de acontecimientos… PUERTO ESPAÑOL Al llegar no puedo evitar llenarme de recuerdos, hace exactamente 7 meses estábamos dejando la abandonada estancia con Sergio para continuar nuestra caminata después de haber estado 5 días refugiados de la tormenta de nieve que nos azotó provocando necrosis en los dedos de mis pies. Hoy 2 de Diciembre un día diáfano y un mar sereno nos recibía y nos dejaba apreciar desde el mar la enigmática costa y todo Puerto Español. Cercanos a la desembocadura de Río Bompland fondeamos. Puerto Español, aislado, apartado, desasistido, confinado a una soledad que solo se rompe con la visita de algún velero que busca refugio en la boya que existe frente a la Cueva de Gardiner, se ha convertido en un lugar en Península Mitre con un gobierno natural que dirige y domina imponiéndose por sobre todas las cosas. Con sol, lunas llenas, vientos huracanados, lluvias torrenciales, granizo, nieve, mar embravecido, y una escalofriante soledad que se adueña de todo. Decidimos desembarcar. DESEMBARCO
Rafael y Quique son trasladados por Moreno a la costa en el gomón y graciosamente son escoltados muy de cerca por un lobo marino. Seguimos Yuyo y yo, y el lobo continuaba a nuestro lado. Ahora Sergio toma el mando del gomon, llevamos a tierra lo necesario para pasar la noche. Al acercarnos a la casa nos dan la bienvenida algunos curiosos caballos y potrillos. Nos espera una larga noche de controversiales pensamientos, pues: “Las ideas no estaban claras, la noche fue huracanada dura y dubitativa”, me diría más adelante Rafael. El cambio de planes genero una lenta marcha hacia una nueva toma de decisiones. Decidimos quedarnos en Puerto Español. Al día siguiente se determina el desembarco del resto de la carga que quedaba en el velero, en aproximadamente 35 viajes. Con Sergio a mando del gomón, y Federico en el Fortuna, se logra descargar todas nuestras pertenencias, después de 6 horas Sergio se encontraba totalmente mojado. Durante esas 6 horas se desembarcó el trabajo y la logística realizada durante muchos meses, combustible, picos, palas, agua potable, comida para 15 días, 200 kilos de cemento, 250 kilos de arena, etc. Olas increíbles azotaban el gomon cada vez que Sergio se acercaba a la costa y cuando se alejaba de la misma transformando el desembarco en un arduo y lento trabajo. LA CONSTRUCCION
Amaneció y el día transcurrió con un gran despliegue de actividades. Quique es el constructor propiamente dicho y se dispone a realizar su trabajo una vez que Rafael determina el lugar exacto en donde se construirá el vértice. Se trasladó el cemento y la arena hasta el lugar elegido como también el agua dulce para la mezcla, y allí se comenzó a juntar piedras para la construcción, Algunas piedras debieron ser picadas para obtener la forma deseada.
El molde del mismo consistía en un armazón realizado con reglas que poseen una orientación específica dada por el cubo gigante. Este molde a su vez servía de guía para ir colocando las piedras las cuales se unían con el cemento. Dos días intensos de trabajo dejaban ya apreciar una forma piramidal sobre la piedra; como si esta, se hubiese abierto para que emergiera el vértice. Mis actividades diarias consistían desde muy temprano en organizar la comida. Desde el desayuno hasta la cena para seis personas. Aprovechando los momentos libres recorría la playa disfrutando del furtivo arco iris, los Gaviotines Sudamericanos con su canto tan particular, los escurridizos Chorlitos Doble Collar y los Ostreros. Un magnifico y rebosante despliegue de fauna me atrapaba, por la época del año sin duda, era una fiesta de aves, castores, caballos y golondrinas. Comenzó a subir la temperatura transformando la playa en un paraíso, los cauquenes en gran número adornaba el paisaje en todas direcciones. No había viento, ni nubes y el calor del sol invitaba a disfrutar. Me descalzo y comienzo a caminar por la orilla del mar, la espuma me tapaba los pies una y otra vez…la temperatura del agua me refrescaba después del contacto con la arena caliente. Pasado el medio día comenzó el viento y las ráfagas levantaban cortinas de arena que hacían imposible caminar en contra del mismo.
Moreno a bordo del Fortuna que se encontraba fondeado y refugiado en la boya frente a la Cueva de Gardiner, nos informaba que el viento alcanzaba una magnitud de fuerza 12 ( aproximadamente 120 kilómetros por hora). Así comenzó un temporal de viento, lluvia y granizo que se había pronosticado recluyéndonos y obligándonos a paralizar todo tipo de actividad al aire libre.
La temperatura bajó drásticamente y el viento fue implacable, con una fuerza asombrosa repentinamente transformo el oleaje de la bahía en grandes masas de agua cargadas de espuma. A los dos días comenzó a mejorar el tiempo permitiendo retomar el trabajo final. Quique subsanó en el vértice las averías que el temporal había ocasionado y pacientemente realizó los retoques finales para luego esperar que lentamente el cemento se secara. Dos días más y el vértice estaba listo para que Quique y Rafael comenzaran a pintarlo con sulfato de hierro, el cual le daba un delicado color dorado y quedara así terminado el “Vértice de Tierra del Fuego”. Una obra muy particular, una parte de un todo que posee en generador y un dueño: Rafael Trenor quien a pesar de sus 62 años demostró una estupenda capacidad de sobreponerse con determinación a las penurias que la osamenta a esa edad nos quiere hacer quedar paralizados de dolor. Un ser humano dotado de una tenacidad e inteligencia envidiable y un humor digno de celebrar! Durante diez días cada uno se abocaba a su actividad y cada anochecer nos unía la luz de las velas y el calor del fuego para compartir la cena, la cual era estupendamente adornada con las charlas exquisitas que se generaban. Una carga de cultura y anécdotas de las más variadas nos entretenían hasta que el cansancio generaba el revuelo de cada comensal a su bolsa de dormir. La tarea de construir el vértice finaliza después de haber vivido una experiencia magnifica en un lugar increíble. Una placa explicativa con el nombre de la obra de arte, nuestros nombres y un boceto que identifica el punto en el que se encuentra el vértice en el globo terráqueo, se fijo sobre una piedra a 50 metros aproximadamente del vértice para información de aquellos que tengan la suerte de llegar hasta allí.
Federico encendió una gran fogata muy cerca del vértice para celebrar... El fuego nos regalaba imágenes y luces sorprendentes en un singular atardecer. Mientras los leños se consumían con placer nos quedamos contemplando el final de un gran trabajo.
SE ORGANIZA EL EMBARQUE… El Fortuna espera… Sergio comienza a trasladar las cosas, la rompiente lo retiene en la playa, no lo deja salir, lo intenta dar vueltas con el gomon una y otra vez. Curiosamente observo que un lobo marino merodea en la costa como el día del desembarco. Quizás sea el mismo que nos recibió. Quique ayuda a Sergio junto con Federico y logran subir a Rafael, esperan la próxima ola y empujan el gomón con Rafael arriba, un empujón más y el motor arranca, avanza un poco y puedo ver que ninguna ola intenta tirarlos. Rafael ya está arriba del Fortuna. Me toca a mí, en minutos la rompiente volvió a cambiar, Sergio se va acercando, cargamos algunas cajas e intentamos salir, pasamos una ola, dos, tres sin poder evitar mojarnos y estamos adentro del mar…nos alejamos de la costa, la penumbra solo deja ver siluetas, puedo observar los hermosos caballos cerca de la casa, la playa, el vértice…Puerto Español…la bahía. Sube al velero Quique, Federico y Sergio terminan la tarea de embarcar todas nuestras pertenencias. Totalmente de noche y bastante mojados y agotados, debido a la difícil rompiente que se empeñaba en no dejarnos embarcar, nos despedimos de Puerto Español. NAVEGANDO DE REGRESO
Salimos de Bahía Aguirre y comenzamos a navegar sobre el canal, el viento en contra provocaba que el Fortuna se elevara considerablemente con cada ola y golpeara provocando un fuerte ruido. Volvía Pavarotti a nuestros oídos. Al mediodía el sol lo ilumino todo, el canal estaba totalmente calmo, de nuevo los Albatros nos acompañaban. La bahía de Ushuaia nos recibió con las velas espléndidamente abiertas del Fortuna. Sergio y Yo regresábamos con la satisfacción de haber concretado el trabajo de un año entero. Rafael retornaba a Ushuaia después de haber finalizado una parte de su OBRA DE ARTE, un vértice mas para su magnífica escultura que sobrepasa fronteras idiomáticas, raciales, políticas etc. Cada uno de nosotros atesoró seguro un sinnúmero de sensaciones, imágenes y anécdotas. Estamos agradecidos por habernos dado la oportunidad de formar parte de este proyecto. En un año visitamos tres veces Península Mitre, una energía especial se apodera de nosotros en cada visita pero cada vez somos más consientes y podemos apreciar que Mitre es un lugar que se aísla naturalmente. Una barrera invisible de fuerzas naturales la protege como una muralla. Un muralla que esconde una peligrosa y natural realidad en donde el mas mínimo error podría ocasionar terribles consecuencias. En donde los improvistos se precipitan y pueden provocar situaciones en donde las soluciones pueden tardar demasiado en llegar. Agradecidos a la naturaleza y maravillados una vez más. Y esta vez admirados por la fuerza de espíritu y mente de tres personas muy singulares que tuvimos el agrado de conocer y que nos asombraron con su capacidad de adaptación a circunstancias por momentos adversas, por momentos muy cómicas. FINAL
En un lugar muy al sur de nuestro planeta se encuentra ahora una obra de arte, en un lugar donde quizás la puedan apreciar muy pocas personas, pero que ocupa el lugar que caprichosamente le corresponde, siendo fiel a ella misma. Envuelta en una soledad difícil de explicar, se yergue una estructura brillante, impecable, que pareciera nacer de la tierra misma, (uno de los vértices del inmenso cubo), que representa un símbolo, un trabajo y una esperanza de una mente creativa que genera ideas que van más allá de lo que quizás estemos acostumbrados a entender. |
ENLACES DE INTERES
www.almadelmundo.com
www.souloftheworld.com
www.syfortuna.eu
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